España, primer país europeo en validar la Escala del Edadismo de la OMS

La Fundación HelpAge International España, a través del Observatorio del Edadismo, ha presentado hoy en el Salón 3 del Imserso el informe “El edadismo en España. Análisis de impacto según la Escala del Edadismo de la Organización Mundial de la Salud”, elaborado en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Universidad de Edimburgo, financiado por el Imserso.
En la presentación han intervenido Doña María Teresa Sancho Castiello, directora general del Imserso; Doña Isabel Martínez Lozano, presidenta de la Fundación HelpAge International España; Doña Xuefei Li, investigadora de la Universidad de Edimburgo; Doña Belén Martínez Perianes, responsable de Incidencia y Formación de la Fundación HelpAge International España; Doña Macarena Sánchez, investigadora de la Universidad Pontificia de Comillas y miembro del Grupo de investigación en Edadismo y Trastorno Mental Grave en Personas Mayores; y Don Rubén Herranz González, técnico de Estudios del Imserso.
Este estudio representa un hito en la investigación sobre discriminación por edad en Europa y ofrece por primera vez una medición rigurosa y estandarizada del edadismo en España basada en la escala desarrollada por la OMS.
España, referente europeo en la medición del edadismo
España se convierte así en el primer país de Europa en validar la Escala del Edadismo de la OMS, un instrumento basado en evidencia que permite medir de forma rigurosa y comparable las experiencias de estereotipos, prejuicios y discriminación por razón de edad. La escala ya había sido validada previamente en Moldavia, Libia, Líbano y Colombia por HelpAge International.
El contexto demográfico hace especialmente relevante este análisis: casi 10 millones de personas mayores de 65 años viven actualmente en España, lo que representa el 20,4% de la población, con una esperanza de vida de 84,1 años, una de las más altas del mundo.
Un estudio pionero con implicaciones para las políticas públicas
El informe analiza las tres dimensiones del edadismo: estereotipos, prejuicios y discriminación, en sus tres manifestaciones: autoinfligida, interpersonal e institucional. Además de su relación con indicadores de salud física, salud psicológica, bienestar y soledad.
Entre los principales hallazgos, el estudio revela que la discriminación institucional es la forma de edadismo más señalada por la población mayor, especialmente en ámbitos como las políticas sanitarias y los servicios sociales. Un 62% de las personas mayores considera que las políticas públicas (como las relativas a vivienda, seguridad social o atención sanitaria) no responden adecuadamente a sus necesidades.
El informe también muestra una visión crítica sobre su representación en los medios y redes sociales: el 50% siente que las personas mayores no se representan de manera positiva.
Asimismo, el estudio confirma que quienes experimentan mayores niveles de discriminación por edad presentan peores indicadores de salud física y psicológica, mayores niveles de soledad y una menor satisfacción con la vida. En cambio, un mayor nivel educativo actúa como factor protector frente al edadismo autoinfligido, reduciendo la probabilidad de interiorizar estereotipos negativos.
Resultados destacables
- El edadismo existe y afecta en España.
o Las personas mayores experimentan niveles bajos-moderados de edadismo, pero no están libres de discriminación por edad, especialmente en el plano institucional y estructural. El fenómeno atraviesa clases sociales y contextos diversos, lo que demuestra que no se trata de casos aislados. - Principal foco del problema: leyes, políticas y medios, más que las personas mayores en sí.
o El ámbito donde más se percibe edadismo es el institucional: normas y políticas relacionadas con sanidad, pensiones, vivienda o servicios sociales que tienden a tratar a las personas mayores como un grupo homogéneo. Los medios de comunicación, además, suelen representar a las personas mayores como frágiles, dependientes o aisladas, invisibilizando su diversidad y contribuciones sociales. - El edadismo también afecta a la salud y al bienestar, no es solo “una falta de respeto”.
o Quienes sufren más discriminación por edad presentan peor salud física y psicológica, más soledad y menor satisfacción con la vida. El edadismo es un doble desafío social y sanitario: tiene efectos clínicos, emocionales y debería tratarse también como un problema de salud pública. - Golpea más a quienes ya están en situación de vulnerabilidad.
o Las personas en etapas más avanzadas de la vejez, con discapacidad, con menor estatus socioeconómico o sin pareja reportan más experiencias de discriminación por edad. El edadismo se cruza con otros ejes de desigualdad (discapacidad, género, tipo de vivienda, etc.) generando discriminación interseccional. - A pesar de todo, las personas mayores muestran orgullo y resiliencia.
o A pesar de las barreras, muchas personas mayores expresan orgullo por su edad, su trayectoria vital y sus logros, rechazando las visiones negativas de la vejez. Esta autopercepción positiva muestra que el envejecimiento puede ser también una etapa de autonomía, contribución social y sentido. - La educación y la imagen social son palancas de cambio.
o Un mayor nivel educativo protege frente al edadismo autoinfligido y ayuda a cuestionar estereotipos sobre la vejez.
Desde el Observatorio del Edadismo de HelpAge International España se subraya la necesidad de promover una imagen positiva y diversa del envejecimiento en los medios de comunicación, revisar leyes y políticas públicas para eliminar sesgos por edad, impulsar modelos de cuidados comunitarios y fomentar la educación a lo largo de la vida.
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