Escala del Edadismo

La Escala del Edadismo en España: un hito en la medición de la discriminación por edad

España se ha convertido en el primer país de Europa en validar la Escala del Edadismo desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un instrumento diseñado para medir de forma rigurosa y comparable la discriminación por razón de edad en distintas sociedades. Esta validación ha sido posible gracias al trabajo conjunto de HelpAge International España —a través del Observatorio del Edadismo—, la OMS y la Universidad de Edimburgo, con apoyo del Imserso.

El estudio sitúa a España como referente europeo en la evaluación del edadismo, un fenómeno especialmente relevante en un país donde residen casi 10 millones de personas mayores de 65 años, que representan el 20,4% de la población y cuentan con una de las esperanzas de vida más altas del mundo.

Principales hallazgos del estudio
1. El edadismo existe y tiene impacto real
La investigación muestra que las personas mayores en España experimentan niveles bajos a moderados de discriminación por edad, pero no están exentas de ella. El fenómeno atraviesa clases sociales, territorios y situaciones vitales.

2. La forma más señalada: el edadismo institucional
El ámbito donde más se detecta edadismo es el de las políticas públicas y las normas, especialmente en sanidad, servicios sociales, pensiones o vivienda. También se evidencia en los medios de comunicación, que a menudo reproducen una imagen homogénea, frágil o dependiente de las personas mayores.

3. Consecuencias sobre la salud y el bienestar
La discriminación por edad no es solo una cuestión simbólica: quienes la sufren muestran peor salud física y psicológica, mayor sentimiento de soledad y menores niveles de satisfacción vital. El estudio subraya que el edadismo debe entenderse como un problema de salud pública.

4. Mayor impacto en personas en situación de vulnerabilidad
Las formas de edadismo se intensifican entre personas en etapas más avanzadas de la vejez, con discapacidad, menos recursos o que viven sin pareja. El fenómeno se cruza con otras desigualdades —como género o discapacidad— generando formas de discriminación interseccional.

5. Orgullo y resiliencia frente a la discriminación
A pesar de las barreras, muchas personas mayores expresan orgullo por su edad y trayectoria, desafiando los estereotipos negativos y reivindicando un envejecimiento activo, autónomo y con contribución social.

6. La educación y la representación social como motores de cambio
El estudio destaca que un mayor nivel educativo actúa como factor protector frente al edadismo autoinfligido. También subraya la importancia de promover una imagen diversa y positiva del envejecimiento, revisar políticas públicas y fortalecer modelos de cuidados comunitarios.

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